De acuerdo con Easy Payment Gateway, las transacciones por comercio electrónico han crecido de forma exponencial en todo el mundo. El miedo al contagio del COVID-19 ha disparado las ventas online, pues el cierre de negocios físicos ha obligado a los usuarios a adquirir productos de primera necesidad y demás a través de internet.

Sin embargo, los casos de fraudes también han crecido en los últimos días. Frente a dicha situación, se requiere que los eCommerce cuenten con las medidas y herramientas de protección y seguridad para que puedan identificar y bloquear transacciones sospechosas.

Para que los eCommerce estén blindados ante transacciones sospechosas o intentos de estafa conviene seguir tres consejos básicos.

  1. Sistemas actualizados. No actualizar los protocolos de seguridad sobre los que opere el sitio web puede incrementar las posibilidades de fraude. Es menester precisar que las estafas en la red son cada vez más sofisticadas, por lo cual resulta fundamental implementar y reforzar las defensas de nuestro negocio online.
  2. Implantar la Autenticación Reforzada (SCA). Esta medida está incluida en la Segunda Directiva Europea de Pagos, PSD2, que permite verificar que el usuario es quien dice ser.
  3. Identificar actividades sospechosas. Consiste en detectar un patrón de la actividad fraudulenta.

En general, el eCommerce y las nuevas formas de pago están más expuestas que nunca a las estafas y fraudes. Según sostiene MonederoSmart.com, los ciberdelincuentes elaboran ataques cada vez más sofisticados, y muchos de ellos tienen como objetivo las tarjetas de débito o de crédito. Por ello, indica, estas han implementado un seguro anti-fraudes (algunos sin costo), mientras que también se generan alertas al teléfono móvil cada vez que se realice algún movimiento.

Diversos especialistas han remarcado en la necesidad de contratar ciberseguridad para proteger la información personal y garantizar la confiabilidad de los negocios, sobre todo en el eCommerce. Caso contrario, puede extenderse la desconfianza entre los usuarios, algo que resulta muy difícil de recuperar.

Para ello, es necesario adoptar sistemas de ciberseguridad, así como personal encargado de dicho mantenimiento. Es necesario que todos los sistemas y protocolos estén actualizados, pues los ataques suelen ser cada vez más sofisticados y los blancos más atractivos son los financieros, de comercio electrónico, banca, entre otros.

De hecho, se estima que al año de producen 700 millones de ciberataques. En efecto, muchos de ellos han puesto en jaque a diversos gobiernos y compañías de gran escala, por lo que si bien no es imposible estar 100 % protegidos, sí se puede reducir en gran medida las posibilidades de ser víctimas de estafas o fraudes cibernéticos. Estrategias como el phishing o el pharming son muy frecuentes para robar todo tipo de información, así como los malware que se apoderan de información o de páginas y piden dinero a cambio de devolverlas.

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