La reunificación de deudas es una operación ideada para sobrellevar situaciones de apuro económico, cuando las alternativas para llegar a fin de mes escasean o los meses se hacen insoportables con gastos apilándose descontroladamente. Hipotecas, préstamos para el coche y los muebles, una reforma inesperada… plantearse cómo puede ayudarte la reunificación de deudas es, cuanto menos, positivo en estos casos.

¿Cuáles son las ventajas principales de la reunificación de deudas?

Como su nombre indica, reunificar deudas implica unir los préstamos y deudas actuales en una única deuda, un nuevo préstamo, saldando todos los demás en el acto.

La reunificación de deudas permite reducir las cuotas, puesto que, al unir las deudas actuales, tenemos la posibilidad de reducir el importe mensual a pagar y a ampliar el plazo, así que la nueva cuota será inferior a la suma de las anteriores cuotas.

En segundo lugar, asumir una única cuota tiene otras ventajas adicionales, como la simplicidad: un único pago, controlado, siempre el mismo importe, en el mismo día de cada mes, aportando tranquilidad frente al caos de recibos y pagos dispersos todo el mes, antes o después de cobrar, etcétera.

Con la reunificación, además, los intereses se estabilizan: una única tasa de interés, a diferencia de varios productos con varios intereses dispares (desde un 2-3% de una hipoteca a un 20% o más de una tarjeta de crédito, por ejemplo).

En definitiva, la reunificación de deudas es control sobre la solvencia, tranquilidad en los pagos y una situación financiera más desahogada, aunque eso implique tener esa cuota durante algo más de tiempo o a un coste agregado sensiblemente superior.

¿En qué casos es conveniente reunificar?

Un primer punto de partida es, como ya hemos mencionado, tener una cantidad importante de deudas simultáneas, con una situación económica familiar que no mejora ni sale del bucle de ingresar para pagar.

Si se tienen varias deudas grandes a corto plazo, como un vehículo, o préstamos con intereses elevados, como las tarjetas de crédito, las líneas de crédito o los préstamos personales, las mensualidades pueden abrumar a cualquiera, y hay muchas posibilidades de que un impago puntual catapulte los costes hacia arriba.

Existe reunificación de deudas con garantía hipotecaria (aportando la vivienda como aval) o sin garantía, ambas con tiempos de estudio y aprobación agilizados y que responden a situaciones concretas.

Es muy recomendable estudiar la situación personal, realizar un planteamiento general de los préstamos y deudas activas, y valorar con una o varias entidades la posibilidad de reunificar deudas y a qué coste, para saber si se trata de una operación rentable o deseable.

La reunificación de deudas no debe servir para entrar en un nuevo bucle de endeudamiento. Tal como recomienda el Banco de España, las deudas a pagar cada mes no deberían superar el 35% de los ingresos mensuales netos. La reunificación de deudas es un producto a largo plazo y debe considerarse de forma responsable.